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La micoplasmosis es un problema costoso y de difícil solución una vez que el patógeno ha ingresado en el hato. El Mycoplasma es causa de mastitis contagiosa en el rodeo en lactancia así como otitis severa, neumonía y artritis en las becerras y vaquillas. Todas las categorías de animales que ingresan al hato como reemplazos deberían ser monitoreadas y controladas para Mycoplasma. Otra medida recomendada es tomar muestras mensuales de tanque y hacerles el cultivo específico para detectar este microorganismo.

Mycoplasma en Becerras
Transmisión
Las becerras recién nacidas son las más expuestas a Mycoplasma a través del calostro o la leche de descarte de vacas con mastitis por Mycoplasma. Una vez que el Mycoplasma ingresa en las instalaciones de crianza, se disemina muy fácilmente de becerra a becerra a través del aire. Esto da inicio a una cadena interminable de infecciones donde las becerras de más edad contagian a las recién nacidas que son ingresadas en el establo de crianza. La ruta de la infección se hace más importante en el caso de crianza en confinamiento. Las botellas o baldes para suministrar leche y todo otro implmento es capaz de diseminar la enfermedad de una becerra a otro. El ganado de carne también puede diseminar el organismo.
Casi todos los rodeos con casos de mastitis por Mycoplasma tienen casos de la enfermedad en las becerras. Si bien la mayor parte de las becerras en estos rodeos se infecta con Mycoplasma, no todas ellas enfermarán. Los sintomas deberían ser leves si las becerras están bien manejadas y hay poco stress. El Mycoplasma ingresa por nariz y garganta y vive allí por un tiempo. Durante períodos de stress para la becerra, el organismo puede dirigirse a los pulmones, donde causa neumonías severas. Del tracto respiratorio puede pasar al torrente sanguíneo, donde puede alojarse en las articulaciones, organos, nervios y posiblemente, en la glandula mamaria. En el ganado lechero, con frecuencia el Mycoplasma causa una infección severa de oído y a veces artritis.
Signos clínicos
El Mycoplasma puede comenzar causando síntomas respiratorios en las becerras tan temprano como a las 2 semanas de edad. Los signos comunces son un tos fuerte y seca, febrículas, depresión leve y ojos llorosos. En sus inicios, el Mycoplasma causa signos clínicos leves y las becerras infectados presentan buen apetito de modo que pueden pasar desapercibidas hasta que el daño en los pulmones, por lo general permanente y significativo, ya ha ocurrido. En este caso, la becerra se hace "crónica", y aunque puede sobrevivir al cuadro, son escasas las posibilidades de que en su vida adulta sea una vaca de lactancias productivas .
Muchas becerras desarrollarán una infección severa del oído (otitis). Típicamente, el signo clínico que más temprano se puede detectar es la oreja caída cuando el animal está en descanso. En este momento el daño respiratorio ya está teniendo lugar, pero los signos respiratorios no son tan obvios. Estas becerras tendrán pus drenando de uno o ambos oídos, y tendrán los pabellones caídos. En casos raros la bacteria invade el oído interno y las becerras exhiben cabezas ladeadas, o bien marcha en círculo, o caída hacia un lado, o bien se echarán casi siempre con el oído afectado contra el suelo.
En algunos casos, las becerras desarrollan una artritis severa entre 2 a 4 semanas posteriores a la ocurrencia de los signos respiratorios. Estas becerras tendrán inflamaciones en las articulaciones que son tan dolorosas que evitan desplazarse. Las cojeras pueden ser en una o más articulaciones a la vez. Las articulaciones de los miembros anteriores y posteriores son las más comúnmente afectadas En rodeos que presentan problemas de Mycoplasma, las becerras pueden enfermarse a edades más tempranas y desarrollar antes los signos clínicos severos.
Diagnóstico
Para un diagnóstico concluyente de neumonía por Mycoplasma debe hacerse cultivo de secreciones pulmonares. Si tienen otitis, puede hacerse cultivo de las supuraciones. Se requiere un medio de cultivo específico para Mycoplasma, lo cual significa que UD debe especificar en la solicitud de cultivo que es para diagnóstico de este patógeno Si hay un gran número de becerras con signos respiratorios, otitis y artritis que no responden al tratamiento convencional, debe sospecharse un problema de Mycoplasma.
Tratamiento
Al igual que en las vacas, el tratamiento de Mycoplasma en las becerras también es bastante dificultoso. Varios de los antibióticos de uso común no funcionan bien para esta bacteria. La penicilina, Polyflex®, Naxcel®, Excenel®, y Excede® matan a las bacterias destruyendo su pared celular. Dado que el Mycoplasma no tiene una pared celular convencional, estos antibióticos no son efectivos en el tratamiento del organismo. Lo mismo ocurre con Micotil®, que muestra poca o ninguna actividad frente a la pared celular del Mycoplasma.
La oxitetraciclina ha producido resultados mixtos en el tratamiento de becerras con Mycoplasma. La única droga aprobada (en EEUU) para Mycoplasma es la Tulatromicina (Draxxin®), y en un estudio fue aparentemente la droga que mejor trabajo (Butler et al., 2000). El Draxxin® provee el tratamiento más convenientepara la micoplasmosis porque 1 dosis provee niveles terapéuticos en sangre durante 7 a 14 días. El Draxxin® no puede ser usado en hembras de ganado lechero de 20 semanas o más de edad. Otras drogras con buen desempeño en sus resultados son Nuflor® y Adspec®.
Los 2 factores más importantes en el tratamiento exitoso de la micoplasmosis en becerras son una detección temprana y un tratamiento prolongado. Las becerras que son tratadas en forma temprana en el curso de la enfermedad responden relativamente bien, pero necesitan ser tratadas durante 10 a 14días, de lo contrario el 50 o 70% de ellas recaeran y requerirán nuevo tratamiento. Cada vez que una becerra recae, se produce un mayor daño a nivel pulmonar y las posibilidades de recuperación son más difíciles.
Las infecciones del oído también deben tratarse durante un período más largo de tiempo. Cuando se sospechan problemas de Mycoplasma, es fundamental que UD trabaje junto a un veterinario para desarrollar un protocolo de tratamiento que provea lo que su hato necesita. El uso de antibióticos para tratar articulaciones inflamadas por lo general no tiene retorno ya que las becerras ya no tienen neumonía. El tratamiento más efectivo en estos casos es proveerles un acceso fácil a agua y comida para que no se deshidraten o mueran de hambre. Es posible que estos animales necesiten un manejo diferencial hasta que comiencen a recuperarse. El aspecto más positivo de esta enfermedad es que pareciera ser que un gran numero de becerras se recuperarán con el tiempo. Puede llevar hasta un par de meses que las articulaciones inflamadas se recuperen totalmente, pero una vez que ello ocurre, la becerra vuelve a ganar peso a las tasas normales.
Prevención
Una encuesta del año 2002 del National Animal Health Monitoring System (NAHMS) mostró que el 87.2% de los hatos en EEUU suministraba leche de descarte a las becerras recién nacidas. Aunque este procedimiento pueda parecer económico, puede ser una vía de contagio de Mycoplasma ya que expone a los animales recién nacidos a la bacteria si esta se encuentra presente en la leche cruda o en el calostro. Esto puede conllevar a un aumento en la tasa de animales que se enferman y mueren, además de diseminar una enfermedad de por sí ya contagiosa. El costo de cada becerra enferma y las pérdidas ocasionadas por suministrar leche de descarte infectada con Mycoplasma por lo general supera ampliamente el costo de un sustituto lácteo. Una opción posible es alimentar a las becerras recién nacidas con un sustituto lácteo, pero también es posible usar leche de descarte si esta se pasteuriza a 65°C durante 1 hora. Una efectiva pasteurización es efectiva para matar al Mycoplasma así como todos los grandes patógenos causales de enfermedades en la crianza. El equipo de suministro de leche o sustituto lácteo debe mantenerse limpio para aprovechar al máximo los beneficios de la pasteurización-
RESUMEN
La micoplasmosis es un problema costoso y de difícil solución una vez que el patógeno ha ingresado en el hato. El Mycoplasma es causa de mastitis contagiosa en el rodeo en lactancia así como otitis severa, neumonía y artritis en las becerras y vaquillas. Todas las categorías de animales que ingresan al hato como reemplazos deberían ser monitoreadas y controladas para Mycoplasma. Otra medida recomendada es tomar muestras mensuales de tanque y hacerles el cultivo específico para detectar este microorganismo.
El monitoreo de rutina es particularmente importante en el caso de rodeos abiertos que se reponen con animales adquiridos a otros rodeos. Debe sospecharse la presencia de Mycoplasma cuando aparezcan un gran número de casos de mastitis que no responden a los tratamientos convencionales o si hay casos de neumonías persistentes, otitis y artritis en las categorías más jóvenes. Es especialmente recomendable el trabajo en conjunto con un veterinario para diseñar un programa de monitoreo y tratamiento específicos para el rodeo.





